divendres, 30 de desembre de 2011

LECTURES 2011

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Com he fet altres anys, i tal com fan altres blogs, aquí teniu el llistat de llibres que he anat llegint durant aquest any. I des de fa quatre anys que porto un control de quants llibres llegeixo, veig que la mitjana es va mantenint. Quaranta un llibres enguany.

1. La meva Cristina i altres contes..........Mercè Rodoreda
2. Cada castell i totes les ombres..........Baltasar Porcel
3. El balneario..........Carmen Martín Gaite
4. El resplandor..........Stephen King
5. Por un bistec / El Chinago..........Jack London
6. Zel, dotze contes eròtics..........Germanes Quintana
7. Jo, Claudi..........Robert Graves
8. Les bruixes..........Roald Dahl
9. Bearn o la sala de les nines..........Llorenç Villalonga
10. El hechizado / San Juan de Dios..........Francisco Ayala
11. Bogeries de Brooklyn..........Paul Auster
12. Tatuaje..........Manuel Vázquez Montalbán
13. El misterio de Salem's Lot..........Stephen King
14. Dràcula..........Bram Stoker
15. El castell dels Carpats..........Jules Verne
16. Fantomas contra los vampiros multinacionales..........Julio Cortázar
17. Filosofía en el tocador..........Marqués de Sade
18. Las flores azules..........Raymond Queneau
19. L'home del sac..........Màrius Serra
20. Josep Pla oral..........Josep Valls
21. El nombre del viento..........Patrick Rothfuss
22. Solar..........Ian McEwan
23. Crónicas del Ángel Gris..........Alejandro Dolina
24. El club dels perfectes..........Carles Porta
25. Estremida memòria..........Jesús Moncada
26. Charlie i la fàbrica de xocolata..........Roal Dahl
27. La casa cantonera..........Sílvia Alcàntara
28. Peter Pan i Wendy..........James Matthew Barrie
29. Ciris trencats..........Avel·lí Artís-Gener "Tísner"
30. Ulisses..........James Joyce
31. La divertida incultura..........Josep M.Alabaigès
32. La tabla de Flandes..........Arturo Pérez-Reverte
33. Cementiri de Butxaca..........Ramon Solsona
34. El tallafoc..........Henning Mankell
35. Pa negre..........Emili Teixidor
36. Desastre a la 525..........Àlex Masllorens
37. Moby Dick..........Herman Melville
38. Bla, bla, bla... ..........Ignasi Riera
39. Cantando bajo la ducha..........Jorge Maronna y Daniel Samper
40. El palau de la mitjanit..........Carlos Ruiz Zafón
41. A sang freda..........Truman Capote
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dilluns, 3 d’octubre de 2011

EL BALLET EN EL BARRIO DE FLORES (del libro 'Crónicas del Ángel Gris') - Alejandro Dolina

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El bailarín más famoso que existió en el barrio de Flores era un mozo de café. Fue coreógrafo, director y maestro. Pero siempre debió ganarse la vida en La Perla de Flores.
Antiguos parroquianos aún lo recuerdan atravesando el local en puntas de pie, cargando la bandeja como una ofrenda pagana, cayendo de rodillas para agradecer una propina y saltando sobre las mesas con los brazos en alto, cuando alguien lo llamaba. Si había poco trabajo, se entretenía en la barra, con un pie en el suelo y otro sobre el mostrador.
Se llamaba Aldo Manfredi. En sus modestos comienzos concurría a los asados o a las fiestas de cumpleaños y esperaba pacientemente. Nunca faltaba el comedido que lo invitara a mostrar su arte.
- Báilese algo, Manfredi.
Sin hacerse rogar mucho, el hombre se largaba con su número, ataviado con un calzoncillo largo y calzando unas viejas y embarradas zapatillas de baile. Muchas veces era provocado por los borrachos o los pendencieros que se complacen en hostilizar a los danzarines. Sin dejar de bailar, Manfredi pelaba un revólver que llevaba siempre en la chaqueta y con desplazamientos de gran plasticidad daba a entender su resolución a agujerear a quien tuviera ganas de seguir la broma.

Fuera por su talento o por su bufoso, lo cierto es que Manfredi era aclamado en todas partes.
Sin embargo, su verdadera fama la alcanzó siendo ya hombre maduro, al fundar el legendario Ballet de Flores, un cuerpo del que surgieron ideas formidables, no siempre cabalmente apreciadas por el público y la crítica oficial.
Organizaba espectáculos con el apoyo de los comerciantes de la zona. En ocasiones, los bailarines lucían inscripciones en su vestuario. Las orquestas eran poco numerosas. A veces se limitaban a tres guitarristas.
Manfredi tenía por costumbre ubicarse entre bambalinas para observar de cerca todas las figuras. Desde allí alentaba a los bailarines y con frecuencia les hacía oportunas indicaciones. Sus gritos se oían desde la platea.
- ¡Más adelante, Pocho, más adelante..!
- ¡Un poco más de gracia, Carlos, caramba...!
Si las cosas no marchaban bien, no vacilaba en irrumpir en el escenario para reprender a los más torpes.
Con las muchachas era amable y paternal. Pensaba que muchos bailarines aprovechaban los momentos de más estrecho contacto para propasarse.
- Saque la mano de ahí -gritaba indignado.
Tal vez por eso evitaba en sus coreografias los amontonamientos promiscuos y los abrazos prolongados.

Pero el aporte más original de Aldo Manfredi fue -sin duda- su teoría del argumento, expuesta a través de un breve opúsculo que obligaba a leer a sus alumnos y que -tal vez- estaba escrito así:
"El ballet es un género muy extraño. Un grupo de personas refier una historia mediante pasos de baile. La eficacia narrativa de este procedimiento es por lo menos dudosa. Así parecen comprenderlo lo comentaristas, quienes suelen explicar minuciosamente el argumento antes del espectáculo. Ocurre que un salto en el aire resulta muchas veces insuficiente para comunicar sucesos tan complejos como un desengaño amoroso o la renuncia al trono de Polonia. Para expresarlo redondamente: existe la sospecha general de que sin auxilios exteriores nadie sería capaz de comprender la naturaleza de los episodios que se representan."

Y en verdad, Manfredi conocía estas sencillas verdades por propia experiencia. Varias veces había intentado convertir en ballet los libros que leía. Y el público jamás captaba nada que fuera más allá del título.
En colaboración con el músico Ives Castagnino, había preparado una versión de los Ensayos de Montaigne. Casi se vuelve loco tratando de lograr que los bailarines dieran a entender la fugacidad de las doctrinas científicas, la constancia del afecto de las bestias o el crecimiento de nuestro deseo ante las dificultades. Y eso, para no mencionar las abundantes citas de Marcial, Ovidio, Lucrecio, Plinio, Vegecio, Cicerón, Horacio o Tito Livio, que ni por casualidad eran captadas por los observadores. Por otra parte, el títuol Ensayos fue interpretado equivocadamente por muchas personas, con las consecuencias que el lector culto ya se irá imaginando. Para remediar estos inconvenientes, Aldo Manfredi inventó su famoso Lenguaje del Ballet o Taquigrafía Bailable. Básicamente consistía en asignar a cada gesto, a cada paso y a cada figura un significado permanente. Abrir los brazos indicaba amor, caer en el suelo era la muerte, recorrer el escenario mirando hacia arriba denotaba la ingenuidad.
Con el tiempo, la colección de movimientos y conceptos se fue haciendo más amplia. Veamos:

Sentarse en el suelo: obcecación, testarudez.
Situarse a espaldas de otro bailarín: traición.
Saltar en un pie: renguera.
Golpearse el pecho: admisión de culpas, remordimiento.
Arrastrar la panza por el piso: intrigas de palacio.
Girar el dedo índice en la vecindad de la oreja: locura.
Tambalearse: ebriedad.
Dar vueltas de carnero: adhesión al idealismo platónico.
Girar un bailarín alrededor de otro: adhesión a la doctrina heliocéntrica.
Andar en cuatro patas: instintos bestiales.
Formar un gran círculo con los dedos índices y pulgar de ambas manos: otro ha tenido más suerte.

De todos modos estas claves siempre eran insuficientes y así Manfredi llegó a concebir un paso diferente para cada palabra, incluyendo pronombres, preposiciones y conjunciones. El diccionario resultante abarcaba cuatro mil vocablos con sus correspondientes volteretas.
Conforme a este método, el Ballet de Flores llegó a estrenar El hombre mediocre de José Ingenieros con música de tangos del novecientos. La experiencia fue desastrosa. Los bailarines conocían el código de Manfredi, pero el público no. Además, ocurría algo no previsto. Una frase bella en el lenguaje escrito correspondía a gestos y evoluciones cuya combinación resultaba torpe y son donosura. El coreógrafo quiso ver en esto una consecuéncia de la caprichosa sintaxis de Ingenieros. De cualquier modo, ya nunca más volvió a insisitr con la Taquigrafía Bailable.

Probó más tarde con la intercalación de Explicadores en la platea. Cada tres o cuatro asientos, un individuo perfectamente aleccionado comentaba los sucesos del escenario:
- Miren, miren... ahí está el traidor. - Ah, claro... es que está soñando... - Ésa es la hechicera... Está preparando un filtro mágico para seducir a la princesa.
El sistema de los Explicadores se hizo insostenible por los altos costos y por el fastidio del público que reclamaba silencio; aun a riesgo de permanecer en la ignorancia.

Manfredi dio un paso atrás y así nació el Ballet Hablado. Los propios bailarines proporcionaban la información indispensable.
- Soy el gigante del bosque... - Gran siete... me muero... - Al que consiga rescatar a mi hija de la torre del castillo, le daré mil piezas de oro, le daré...
Los espectáculos se deslucían a causa de los resoplidos. No es fácil bailar y dar saltos prodigiosos mientras se recitan parlamentos complicados. Sin embargo, La tragedia de Y, de Ellery Queen, salió bastante bien.

Manfredi no sólo buscó ideas nuevas para dar a entender los argumentos. También se preocupó por incorporar al ballet elementos populares y atractivos para que las muchedumbres se acercaran al arte grande. Influido seguramente por ciertos artistas del café-concert, resolvió alentar la participación activa del público en sus obras. Al principio lo jizo tímidamente; en ciertos pasajes musicales, el director de la orquesta gritaba:
- A ver esas palmas...
Después concibió números donde los artistas bajaban a la platea y bailaban. Finalmente, instruyó a los integrantes del ballet para que obligaran a algunas señoras a intervenir en la danz. Así, muchas damas respectables eran revoleadas por el aire por lujuriosos faunos, ante el regocijo de la tertulia y la indignación de los maridos.

(...)

Poco a poco se fue desalentando. Y un día resolvió que el ballet no le servía para alcanzar sus desmesurados propósitos.
Un día salió de gira y ya nadie volvió a verlo. En La Perla de Flores hay ahora otros mozos que nada saben de bailes clásicos.
Pobre Manfredi... Buscó milagros por los caminos más racionales. Derrochó su genio tratando de dar explicaciones. Y no comprendió jamás que el arte es misterioso y conduce a la emoción antes que al entendimiento.
Bienaventurados los que han aprendido a llorar sin hacer preguntas.
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dilluns, 1 d’agost de 2011

HOMENAJE EN EL III CONGRESO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Pablo Parellada

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Señores:un servidor
Pedro Pérez Paticola,
cual la Academia Española
"Limpia, Fija y da Esplendor".
Y no por ganas de hablar,
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano,
donde hay mucho que arreglar.

¿Me quieren decir por qué,
en tamaño y en esencia,
hay esa gran diferencia
entre un buque y un buqué?
¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de presidio y presidió,
ni de tomas a Tomás,
ni de topo al que topó.
Por eso no encuentro mal
si alguno me dice cuala,
como decimos Pascuala
femenino de Pascual.
Mas dejemos el acento,
que convierte, como ves,
las ingles en un inglés,
y pasemos a otro cuento.

¿A usted no les asombra
que diciendo rico y rica,
majo y maja, chico y chica,
no digamos hombre y hombra?
¿Por qué llamamos tortero
al que elabora una torta
y al sastre, que trajes corta,
no lo llamamos trajero?
¿Por qué las Josefas son
por Pepitas conocidas,
como si fuesen salidas
de las tripas de un melón?

¿A vuestro oído no admira,
lo mismo que yo lo admiro,
que quien descerraja un tiro,
dispara, pero no tira?
Este verbo y otros mil
en nuestro idioma son barro;
tira, el que tira de un carro,
no el que dispara un fusil.

De largo sacan largueza
en lugar de larguedad,
y de corto, cortedad
en vez de sacar corteza.
De igual manera me quejo
de ver que un libro es un tomo;
serà tomo si lo tomo,
y si no lo tomo, un dejo.

Si se llama mirón
al que está mirando mucho,
cuando mucho ladre un chucho
se le llamará ladrón.
Porque la sílaba "on"
indica aumento, y extraño
que a un ramo de gran tamaño
no se lo llame Ramón.
Y por la misma razón,
si los que estáis escuchando
un gran rato estáis pasando,
estáis pasando un ratón.

Y sobra para quedar
convencido el más profano
que el idioma castellano
tiene mucho que arreglar.
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dilluns, 4 de juliol de 2011

LA FONT DE VILAFANT - Agustí Bernaus

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A Vilafant fan una font,
però la fan tan lentament
que, mentre fan el tros que fan,
el tros antic ja es va desfent,
i mai sabreu si l'estan fent
o, pel contrari, la desfan.

El pressupost, però, s'hi fon,
i, és clar, la gent de Vilafant
creu que amb l'excusa de la font,
l'Ajuntament se'ls va rifant,
i que més d'un s'està refent,
i més de quatre revifant.

I, fins dels pobles del voltant,
en rialles esclafint,
els van dient i apostrofant
que, si va fent com ara fan,
de l'aigua aquella no en beuran
ni el que ja és vell ni el que és infant,
perquè quan brolli per la font,
tot Vilafant serà difunt.
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dilluns, 6 de juny de 2011

TOTS ELS HOMES SOU IGUALS - Francesc Orteu

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Del llibre DR. SOLER: CONFLICTES AVANÇATS DE LA PARELLA. Recull de guions de la secció que el Doctor Soler, "doctor en Psicopatología conjugal", feia al programa de TV3 PERSONES HUMANES, presentat per Mikimoto.


TOTS ELS HOMES SOU IGUALS


Aquesta expressió és com un crit d'auxili, com un crit desesperat.
Quan la parella ens diu "tots els homes sou iguals" descobrim que es tracta d'una persona turmentada per altres experiències sentimentals, i el dolor dels altres sempre ens ha de causar respecte.
Però busquem les causes d'aquest patiment, l'origen d'un ressentiment tan profund. Intentem esbrinar per què la parella té una visió traumàtica de la relació amb el sexe complementari.
¿Què buscava la parella en els homes i no ha trobat?
Allò que buscava i busca la parella en nosaltres és un miratge, és el producte d'una visió idíl·lica de la figura masculina.
Per algun motiu innat o adquirit culturalment, la parella tendeix a idealitzar-nos alhora que tendeix a minusvalorar-se. Espera massa de nosaltres. I és curiós perquè potser vol dir que li donem coses que ella podria donar-se a si mateixa. Vol, reclama, creu que necessita una mena de vist-i-plau genèric.
Queda molt clar en les preguntes del tipus: "¿això em queda bé?", "¿què et sembla si me'l tallo?", "¿t'agrada el pastís que t'he fet?", "¿creus que vaig fer bé de dir-li "mala puta"?", etc.
La parella vol que li diem que és la parella perfecta i que tot ho fa molt bé. És com patir una dependència crònica.
I aquesta necessitat que, per una banda, l'empeny a tenir una actitud de servei generosa i humil, per una altra banda es torna en contra nostra, ja que si aquest vis-i-plau no es produeix amb la freqüència o convicció que la parella espera, la seva actitud deriva cap a la rancúnia i l'odi.
Llavors és quan la parella fa valoracions globals desagradables sobre el que són o el que no són tots els homes.
Cal entendre que aquestes valoracions són fetes per una persona que se sent impotent i tancada dins dels límits que ella mateixa s'ha imposat.
Allò que la parella espera dels homes, aquesta visió idíl·lica i la consegüent frustració que se'n deriva, es coneix amb el nom tècnic de l'Efecte Invers de la Granota.
Tradicionalment, s'ha explicat el conte de la granota de manera contrària al que es produeix en la realitat quotidiana. Justament per això és un conte, perquè ex`lica coses que no són possibles en la realitat.
En el conte, la princesa troba una granota al bosc, la besa i apareix un príncep blau, ¿oi?
Doncs el que succeeix en la vida real és que la princesa troba un príncep blau, el bes un dia i un altre, fins que descobreix horroritzada que fa petons a una granota, a un gripau o a una mena de monstre del pantà.
Però imaginem un cas.
Un cap de setmana d'estiu, lloguem una casa a la platja i anem a passar-hi uns dies amb altres matrimonis.
Tots plegats, juguem al tennis, a volei o a qualsevol cosa que faci suar i, a l'hora de dutxar-nos, com per casualitat, ens dutxem no amb la pròpia parella sinó amb una altra persona que hem vist suar com si fos un rostit que s'anés fonent al forn. Una cosa sucosa.
El cert és que li estem fregant l'esquena amb l'esponja ensabonada i, de sobte, apareix la nostra parella.
Nosaltres intentem calmar-la dient que tenim els ulls clavats a l'esponja, però la parella no ens escolta i diu "tots els homes sou iguals".
¿Què li hem de dir?
"En canvi, tu ets la primera dona que diu això".
Amb aquesta resposta pretenem fer-li entendre que, de la mateixa manera que els homes sempre s'han comportat de la mateixa manera, la resposta que ha merescut el seu comportament per part de les seves parelles també ha estat sempre idèntica.
Vist així, és culpa de tots dos que es perpetuïn situacions tan incòmodes com la descrita.
La frase "tots els homes sou iguals" sovint es diu com un insult, com si seguir un model de conducta general fos poc elegant. I és exactament el contrari. Es pot pensar: "si tots els homes han fet sempre el mateix, ¿he de ser jo qui vulgui inventar ara la sopa d'all?".
Cal seguir la tradició amb orgull, sent conscients d'allò que ens avala: una solidaritat que ens enveja el sexe contrari.
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dilluns, 4 d’abril de 2011

UN HEROI - Slawomir Mrozek

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Un bon dia, passejant per la vora d'un riu vaig veure un escolta que s'estava ofegant. Conec el lloc, no és fondo, així que vaig decidir salvar-lo quan s'hi reunís una mica més de públic. Vaig seure en un banc a esperar. L'escolta cridava d'allò més, de manera que al cap de poc s'hi va aplegar un nombrós grup de gent. Vaig esperar una mica més perquè el públic estigués al complet, aleshores em vaig aixecar, em vaig acostar a l'aigua i encoratjat pels crits d'admiració vaig començar a treure'm lentament la sabata esquerra. El públic em va aplaudir. Ja estava en mitjons quan em vaig adonar que un pocavergonya també es disposava a despullar-se. Em vaig enfurismar.
- Jo hi era primer -li vaig dir. I ell em va respondre:
- ¿Que potser és teu l'escolta o què? -i va començar a treure's l'armilla.
- Té raó! -es van sentir unes veus entre el públic-. L'escolta és de tots!
- Deixa aquests pantalons -li vaig dir-. Tu encara no eres en aquest món que jo ja salvava escoltes.
- Deus haver salvat la teva àvia -em va respondre en un to insultant.
- I tu la teva tia. Vés-te'n a fer punyetes i deixa en pau l'escolta.
El públic augmentava. Alguns estaven de part meva, d'altres deien que tothom té dret a salvar escoltes. Vaig veure que les coses es complicaven i que tot depenia de qui es despullés primer. Encara que ell havia començat més tard, com que duia cremallera em va atrapar. El vaig guanyar només en arribar als calçotets. En veure que perdia la seva oportunitat va voler saltar a l'aigua tal com estava, en roba interior. Se'm va encendre la sang i li vaig fer la traveta. Per fer-se l'heroi!
No sé què va passar amb l'escolta perquè a nosaltres ens van portar a urgències. Jo li vaig dislocar un braç i ell em va trencar algunes dents.
Salvar els que s'ofeguen demana coratge i sacrifici.
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dilluns, 7 de març de 2011

LA LLEI DE MURPHY (i altres) - Arthur Bloch

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Si alguna cosa pot anar malament, anirà malament.

Si alguna cosa no pot anar malament, anirà malament.

Si una sèrie de successos poden anar malament, aniran malament en la pitjor seqüència possible.

No hi ha res tan dolent que no pugui empitjorar.

La magnitud de la catàstrofe és exponencialment proporcional al nombre de persones que ho estan mirant.

La probabilitat que una llesca de pa caigui amb la part untada de mantega cap avall és directament proporcional al preu de la catifa.

Encara que un milió de persones es cregui un disbarat, seguirà sent un disbarat.

Sigui el que sigui el què vagi malament, sempre hi haurà algú que ja s'ho imaginava.

No existeix cap límit que indiqui fins a quin punt poden empitjorar les coses.

No hi ha tasca prou senzilla que no es pugui fer malament.

Si és un bon treballador, li assignaran tota la feina. Si és realment bo, aconseguirà deslliurar-se'n.

Com més avorrides i antigues siguin les revistes de la sala d'espera, més estona s'haurà d'esperar a que l'atenguin.

Errar és humà, però per embolicar de debò la troca fa falta un ordinador.

Sipitges alhora dues tecles al teclat, la que surt a pantalla és la que no toca.

L'únic moment del dia en què t'arrepapes còmodament al respatller de la cadira i et relaxes, és just quan el gerent treu el cap per l'oficina.

Un consell és allò que demanem quan ja sabem la resposta, però no ens agrada gens.

Qui afirma que allò no es pot fer, no hauria d'interrompre al que ho està fent.

Dir que un ésser humà no és més que un conjunt de molècules és tant com dir que la obra de Shakespeare no és més que un grapat de paraules.

Un expert és la persona que ha comès tots els errors possibles en un camp d'estudi limitat.

Treballar en equip és bàsic. Permet carregar-li el mort a algú altre.

Robar idees a una persona és plagi. Robar-les a moltes és investigació.

La vida és curta, però una pel·lícula de tres hores és interminable.

Un optimista creu que vivim en el millor dels mons. Un pessimista tem que sigui cert.

Tothom menteix, però no té importància perquè ningú no escolta.

La suma total de la intel·ligència del planeta es manté constant; en canvi la població segueix creixent.
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dilluns, 7 de febrer de 2011

LA MUSA DEL POETA - Anna Maria Muñoz

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Una estrella brilla sobre la mar serena.
Un poeta bilingüe medita: crearé una oda, una balada.
La soprano, enorme, canta insaciable, irresistible.
El poeta no aguanta... La ira rebrota: falta la calma.
Si la gata molesta sobre el piano que toca,
una vulgar rata salta la muralla, altera la casa.
Si la dama, impúdica, desafina un noble sol,
La nota prolonga el furor del poeta, tan irritable...
El poeta prepara una pistola o una escopeta.
(El gas era inútil: última factura impagada.)
La primma donna recorre una escala desgraciada, infame.
Recuperar la calma robada descarta una pausa.
Dispara a matar. Última nota. La música para...
Recobrada la quietud, el poeta, alegre,
contempla una barca a través de la persiana.
Reflexiona. Intenta ser realista, optimista.
Si ha de dedicar cada hora a la vida artística,
era la manera perfecta de solucionar el problema...
La idea funciona. Elabora una balada, un gran poema.

En quin idioma has llegit el poema? Català o castellà? Torna'l a llegir en l'altre idioma.
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